Derribando mitos

Con frecuencia son difundidas diversas noticias, comunicados y opiniones sobre los cultivos genéticamente modificados (GM) que, en general, no cuentan con un sustento científico ni tecnológico confiable. En este documento encontrará respuestas y explicaciones a varios mitos, con respuestas claras que se basan en investigaciones que han sido publicadas en revistas científicas que cuentan con un sistema de revisión por pares o arbitrada. Invitamos al público a que forme su opinión sobre esta tecnología considerando información acreditada y confiable, e ignorar los rumores y posturas ideológicas que sólo han frenado el desarrollo del campo mexicano.

MITO 1: La biotecnología moderna es un riesgo para la agricultura porque altera la naturaleza  de los cultivos, sin prever las consecuencias.

REALIDAD: La biotecnología moderna utiliza técnicas de ingeniería genética para transferir y añadir características útiles a algunos organismos. Por ejemplo,  la producción de insulina humana y de vacunas, el desarrollo de alimentos más sanos y nutritivos, y el uso de microbios para limpiar suelos contaminados, entre otras.

Aplicada al campo, la biotecnología moderna permite mejorar el desempeño de los cultivos existentes, al incorporar en su información genética, uno o varios genes que le confieren características funcionales que no poseen, tales como resistir el ataque de determinadas plagas y enfermedades, así como tolerar condiciones climáticas extremas, como la sequía.

Desde antes de 1996, cuando en muchos países del mundo comenzó  tanto la siembra comercial de semillas transgénicas, como el consumo de sus derivados, se han desarrollado numerosos estudios que demuestran sus beneficios e inocuidad, descartando claramente las posibles consecuencias negativas tanto para la salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente y la diversidad biológica.

MITO 2: Los alimentos genéticamente modificados y sus productos derivados son nocivos para la salud.

REALIDAD: Actualmente se producen cultivos GM en al menos 10 especies agrícolas, en 27 países; las agencias de salud de más de 60 naciones del mundo los han evaluado y han autorizado su consumo. Además, otros investigadores en universidades y centros de investigación públicos y privados, a nivel internacional, no han encontrado evidencias de que el consumo de los alimentos transgénicos disponibles comercialmente implique algún riesgo o efecto nocivo a la salud humana o animal, en el corto o largo plazo. El consenso científico mundial por más de 18 años es que son tan seguros como los alimentos convencionales.

Es importante destacar que el gran número de los distintos análisis realizados a cada cultivo biotecnológico autorizado, hace que los alimentos derivados de transgénicos sean los más evaluados en la historia, en comparación con otros alimentos que ingerimos normalmente y que no se someten a este tipo de evaluaciones, como los  productos orgánicos y las frutas exóticas, entre otros.

texto

MITO 3: En México se pretende utilizar productos GM para consumo humano, cuando en Estados Unidos sólo los utilizan para consumo animal y en la Unión Europea están prohibidos.

REALIDAD: Más de 60 países, como Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Colombia, Estados Unidos, India, Japón, Sudáfrica y la Unión Europea (UE), además de México, realizan cotidianamente evaluaciones sanitarias para autorizar, o rechazar, autorizaciones para el consumo de alimentos transgénicos.

Antes de ser cultivados y comercializados,  los cultivos genéticamente modificados deben ser evaluados individualmente por las autoridades sanitarias, agrícolas y ambientales de cada país, quienes autorizan su siembra y consumo humano y animal, así como su uso para procesamiento de otros productos. Existen diversos usos alimentarios del maíz GM (harinas, jarabes y aceites), de la soya GM (aceites y pastas), del algodón GM (aceites y forraje animal), además de variedades transgénicas de arroz, canola, papaya, jitomate, alfalfa y remolacha azucarera.  

En México, 132 tipos de cultivos transgénicos cuentan con autorización por parte de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), que depende de la Secretaría de Salud. La mayoría corresponden a maíz, algodón,  soya y canola, en ese orden.  

MITO 4: Los productos de la biotecnología agrícola no han brindado beneficios claros para los agricultores.

REALIDAD: Actualmente, los agricultores son los principales beneficiados con el uso de cultivos GM, pues les permiten enfrentar los principales problemas agronómicos, como el ataque de insectos plaga, virus y malezas y, recientemente,  la escasez de agua. Estos cultivos les permiten proteger el rendimiento, además de reducir los costos de producción gracias a un uso más racional de agroquímicos y otros insumos.

En el 2013, 18 millones de agricultores de 28 países, sembraron más de 175 millones de hectáreas con semillas transgénicas. Estas cifras ilustran claramente la ventaja que la biotecnología agrícola representa para ellos.

MITO 5: Sembrar semillas genéticamente modificadas genera una dependencia en los agricultores.

REALIDAD: Desde hace más de 50 años, muchos agricultores han optado por seleccionar y comprar a diferentes empresas las semillas que siembran. Su decisión se debe a que existen variedades de semillas, conocidas como híbridas, que les ofrecen ventajas en términos de costo-beneficio. Cada ciclo, los agricultores eligen  libremente cuál variedad siembran y si es semilla convencional, híbrida o genéticamente modificada.

Los cultivos biotecnológicos fueron concebidos para resolver problemas como la presencia de plagas, malezas o la falta de agua, estas semillas son una importante alternativa que cada agricultor pueda elegir de acuerdo a la que le reporte los mejores resultados y beneficios económicos.

MITO 6: El uso de cultivos genéticamente modificados en México no está regulado.

REALIDAD:  En México, el aprovechamiento de cultivos genéticamente modificados —que incluye su importación, cultivo, consumo y comercialización— está  regulado por la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados  (LBOGM), la cual es compatible con los tratados internacionales en la materia, como el Protocolo de Cartagena para la Seguridad de la Biotecnología o Protocolo de Bioseguridad.

La LBOGM fue aprobada en 2005 y es el instrumento legal que, junto con el Reglamento de dicha Ley (2008), con el Régimen de Protección Especial del Maíz (2009), y con los acuerdos y normas recientemente publicadas, completan el actual marco regulatorio, una normativa bastante rigurosa que establece las bases para el desarrollo, evaluación y aplicación de la biotecnología, caso por caso en el campo mexicano y es además, la expresión jurídica y operativa del llamado principio precautorio.

screenhunter_07-nov-23-12-59

MITO 7: Los cultivos GM afectan negativamente el medio ambiente.

REALIDAD: Uno de los principales retos de la agricultura actual consiste en producir más alimentos de forma sustentable, es decir, sin afectar organismos benéficos u otros cultivos en regiones agrícolas, así como preservar bosques y selvas. Por lo mismo, los riesgos de las aplicaciones de la biotecnología agrícola, son evaluados previamente con base en evidencia científica, y de esta manera sus posibles riesgos son prevenidos o mitigados con medidas de bioseguridad. Más aún, la adopción de muchos cultivos GM ha probado ser una herramienta favorable para la conservación del medio ambiente y la diversidad biológica, aprovechando mejor los recursos del suelo, el agua e insumos, reduciendo el impacto ecológico (“huella”) de la agricultura.

MITO 8: No debe permitirse la siembra de cultivos genéticamente modificados en  países megadiversos como México, que es  centro de origen y diversidad del maíz.

REALIDAD: La región considerada como “centro de origen y diversidad del maíz” se extiende a lo largo de varios países de Mesoamérica, entre los que se encuentran México, Guatemala, Honduras y El Salvador, donde hay distintas razas que coexisten junto a los parientes silvestres (teocintles). Sin embargo, no todo el territorio de estas naciones es considerado “centro de origen”. Las diferencias de altitud, clima y suelo, así como la distribución de áreas productivas, explican el porqué sólo algunas zonas pueden ser consideradas centro de origen y diversidad del maíz.

En México, la Ley restringe la siembra de maíces transgénicos en aquellos lugares considerados centro de origen y diversidad del cultivo, es decir, zonas cercanas  a las áreas donde se encuentran teocintles silvestres o se cultiven algunas de las 59 razas nativas o criollas.  Como estrategia de conservación se cuenta con el Acuerdo por el que se determinan Centros de Origen y Centros de Diversidad Genética del Maíz, el cual delimita de manera clara las zonas en las cuales no pueden sembrarse maíz GM por considerarse centros de origen y diversidad. A su vez, permite que en otras zonas del norte del país, se puedan sembrar semillas genéticamente modificadas de maíz, con las medidas de bioseguridad y bajo las condiciones que la SAGARPA y la SEMARNAT establezcan previamente.

MITO 9: La introducción de maíces transgénicos afectará la diversidad de las razas de maíz nativo ya que la “contaminación transgénica” es irreversible.

REALIDAD: La coexistencia entre diferentes tipos de maíz no es algo nuevo. Consiste en la posibilidad de sembrar en el mismo lugar, distintas variedades destinadas a diferentes mercados, sin que se mezclen involuntariamente. La convivencia de cultivos GM y convencionales es posible tomando medidas de bioseguridad que evitan el flujo del polen y el entrecruzamiento no intencional. Éstas medidas se utilizan en varios países y consisten en aplicar aislamientos espaciales o temporales; por ejemplo en maíz, separar ambos cultivos con una distancia de aproximadamente 30 metros y/o diferir en 12 días las fechas de siembra, para evitar la polinización cruzada. Éstas son prácticas usuales para la producción de semillas certificadas.

En algunos países de la Unión Europea se han realizado estudios que demuestran que la coexistencia de diferentes tipos de maíces convencionales, orgánicos y transgénicos, pueden crecer en la misma zona sin afectarse unos a otros.

Una práctica preventiva adicional es la realizada desde hace varios años por distintas instituciones educativas y de investigación, quienes colectan y resguardan semillas de diferentes variedades mexicanas de maíz y de otras especies relacionadas. Este material es conservado en instalaciones especiales llamadas bancos de germoplasma.

Además, existen diversos proyectos, como la Red de Maíz de SINAREFI – SAGARPA y el Proyecto Maestro de Maíces Mexicanos,  que promueven el cultivo regional de razas nativas. Se trata de un creciente programa de conservación que permite ofrecer cualquiera de las semillas disponibles a los agricultores interesados en seguir sembrándolas, así como a las diversas instituciones para su mejoramiento.

Por ley, la siembra de maíces transgénicos sólo podrá realizarse en zonas que sean permitidas previo análisis de SEMARNAT y SAGARPA.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ambos organismos de las Naciones Unidas, a través del Codex Alimentarius, avalan la seguridad de los cultivos GM ya liberados, para la salud humana con base en múltiples y rigurosas evaluaciones.

MITO 10: Los cultivos biotecnológicos dañan a las abejas, mariposas y otros insectos.

REALIDAD: Varios tipos de gusanos de las familias de las palomillas, mariposas y algunos escarabajos, son importantes plagas en todos los tipos de agricultura.  Diversas variedades de cultivos biotecnológicos resistentes al ataque de estos insectos, producen proteínas derivadas de las  de un microorganismo presente en suelos llamado Bacillus thuringiensis (Bt), éste también se utiliza como bioinsecticida por jardineros y agricultores orgánicos, evitando la necesidad de fumigar con insecticidas sintéticos. Este producto no afecta a insectos benéficos ni a aquellos que no dañan los cultivos. Como es una proteína que sólo es tóxica para determinadas orugas, está claramente comprobado que no tiene efectos sobre otros animales (arañas, lombrices, aves, mamíferos). Después de 50 años de uso, no hay evidencias de toxicidad en humanos.

MITO 11: En la Unión Europea (UE), los cultivos biotecnológicos han sido prohibidos porque son riesgosos para la salud humana y atentan contra la biodiversidad.

REALIDAD: Las solicitudes de aprobación de transgénicos en la UE son examinadas rigurosamente por investigadores independientes de varios países, coordinados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y, en la gran mayoría de los casos, se ha recomendado su aprobación.

En 2013, España, Portugal, la República Checa, Eslovaquia y Rumania plantaron casi 150 mil hectáreas de maíz GM. Aunque otros países no siembran cultivos GM, sí los importan y consumen, ya sea para consumo humano directo, como forraje o como insumos de otros productos.

MITO 12: El uso del herbicida glifosato afecta a las mariposas monarca.

REALIDAD: Está establecido claramente en la literatura técnica internacional, que el glifosato es uno de los herbicidas menos tóxicos disponibles en el mercado.

Cualquier planta que crezca junto a los cultivos, incluyendo la llamada “algodoncillo”,  es considerada una maleza, ya que  compite con ellos mismo por nutrientes, luz y humedad de la tierra,  poniendo en riesgo la producción. Por tal motivo, los agricultores se ven en la necesidad de retirarlas y entre las prácticas  que utilizan para tal fin, se encuentran la aplicación de herbicidas como el glifosato.

La larva de la mariposa monarca se alimenta de algodoncillo, el cual no solo crece dentro de los cultivos de maíz GM, puede crecer prácticamente en cualquier parte. Es decir, el algodoncillo no se acaba si se impide su crecimiento en los campos donde se producen alimentos, como lo aseguran algunas versiones.

Cabe resaltar que para los investigadores de la World Wild Fund, la disminución de la población migrante de mariposas monarca ocurrida en el invierno 2013-2014, se debió a múltiples factores, entre los que se señalan las fuertes heladas ocurridas en Canadá y Estados Unidos, la tala ilegal en los bosques mexicanos considerados su santuario, y, en menor proporción, a la disminución de plantas de “algodoncillo” en los campos agrícolas que atraviesan al migrar.

Coincidimos con los acuerdos tomados en el Simposio Internacional de la Mariposa Monarca, efectuado en octubre de 2013, en relación con la preservación del “algodoncillo” fuera de los cultivos ya sean transgénicos o convencionales.

Está cada vez más claro que los cultivos GM que actualmente se siembran, lejos de afectar a los insectos benéficos, colaboran con su preservación, ya que estas tecnologías permiten un uso más enfocado de productos como herbicidas e insecticidas sintéticos, favoreciendo un menor impacto en el medio ambiente, en los insectos benéficos y en la salud de los trabajadores del campo.

screenhunter_06-nov-23-12-56

MITO 13: La aplicación de glifosato genera resistencia en malezas.

REALIDAD: Las malezas son plantas que compiten con los cultivos por nutrientes del suelo, luz y agua. El agricultor siempre ha tenido que luchar contra su crecimiento o perdería sus cosechas, independientemente del tipo de semilla que utilice. Para evitarlo, hace uso de diferentes prácticas, desde el retiro manual de las mismas, hasta la aplicación de diferentes agroquímicos, entre ellos, herbicidas que contienen glifosato.

Las semillas transgénicas tolerantes a la aplicación del glifosato, permiten que el productor aplique el herbicida, sin que afecte su cultivo.  

En general, todas las plantas pueden desarrollar tolerancia a éste u otros herbicidas de uso agrícola y ornamental, por un uso desmedido que inició aun antes de la comercialización de los cultivos GM. El manejo adecuado de los cultivos y los insumos que se incluye en los programas de acompañamiento de las tecnologías GM, promueven el uso racional de herbicidas y el monitoreo constante de posibles efectos adversos.   

MITO 14: Los agricultores en países como la India enfrentan deudas fuertes por la compra de semillas de algodón GM, llegando incluso al suicidio.

REALIDAD: Este alegato ha sido ya desmentido . Se demostró que esta tendencia a endeudarse surgió antes de la aparición de las variedades biotecnológicas (algodón GM-Bt). Por el contrario, este endeudamiento ha ido disminuyendo desde principios de este siglo, gracias al cultivo de este tipo de algodón. Más aún, se han documentado beneficios de tipo económico, ambiental y alimentario en familias de productores indios, derivados del aprovechamiento del algodón transgénico resistente a insectos.

MITO 15: Un artículo publicado por Séralini y colaboradores en 2012, ha mostrado importantes efectos negativos de un tipo de maíz transgénico y del herbicida glifosato en ratas de laboratorio.

REALIDAD: Los trabajos publicados previamente por estos investigadores, han sido generalmente cuestionados por errores de planeación, de análisis e interpretación ya que muestran un sesgo inaceptable para la práctica científica y el consenso de los expertos en muchos laboratorios, academias y agencias gubernamentales. Por ejemplo, utilizó un tipo de ratas susceptibles a formar tumores espontáneos y cuyo promedio de vida es similar al tiempo del estudio.   Después de una revisión por pares, este artículo y sus afirmaciones fueron finalmente retirados o retractados por el editor científico de la revista. La reciente “republicación” de estos datos en una revista de mucho menor prestigio, no los corrige ni los reivindica.

MITO 16: Las empresas patentan las semillas, por lo tanto, se adueñan de las especies de la naturaleza.

REALIDAD: La propiedad intelectual  garantiza que exista una recompensa protegida para quienes crean tecnologías y artículos novedosos, respetando y alentando la creatividad, la innovación y las ideas que mejoran el nivel de bienestar, como por ejemplo teléfonos inteligentes, tecnologías en la oficina, medicamentos que han salvado a millones de personas en el mundo y cosechas suficientes y seguras para el consumo.

Las patentes constituyen uno de los métodos utilizadas por empresas semilleras para proteger la propiedad intelectual asociada con el desarrollo de sus variedades de cultivo.

La principal razón por la cual las empresas patentan las tecnologías que agregan a las semillas, es que todas esas innovaciones requirieron años de trabajo, investigación y la inversión de millones de dólares que, como cualquier negocio, necesitan recuperar.

Es importante enfatizar que lo que las empresas patentan es la tecnología que aplican a la semilla y no la semilla en sí, pues las formas de vida, tal cual existen en la naturaleza no son patentables.

MITO 17: Los agricultores son demandados frecuentemente por las empresas de biotecnología agrícola.

REALIDAD: Al comprar semillas transgénicas los agricultores firman un acuerdo  para manejar correctamente el cultivo y para sembrar únicamente la semilla que ha adquirido, sin guardar granos de su cosecha para resembrarlos –lo que incluso es una práctica agrícola no recomendada. Las empresas invierten en promedio 130 millones de dólares y más de 13 años en investigación y trámites regulatorios antes de que cada desarrollo biotecnológico salga al mercado. Estas innovaciones son patentadas y los derechos que por su uso obtienen, significan recursos para seguir investigando y desarrollando mejores soluciones para el crecimiento del campo y de los agricultores.

Cabe destacar que ninguna compañía de biotecnología agrícola ha demandado a agricultores en cuyos campos se haya detectado presencia accidental de material transgénico.  

Descargar PDF

Bibliografía:

1.Este consenso está reflejado en numerosas publicaciones científicas así como en instrumentos y acuerdos de la FAO, de la OMS y diversas Academias de Ciencias (enlaces de Internet disponibles en www.agrobiomexico.org.mx).
2.Un cultivo biotecnológico se identifica con una clave única, como un producto derivado del proceso de modificación genética de un cultivo y que está completamente caracterizado, aunque varios de ellos confieren características similares.
3.Los datos sobre la adopción mundial de cultivos GM se reportan anualmente a través del Servicio Internacional sobre la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas (ISAAA por sus siglas inglesas). www.isaaa.org
4. Es posible revisar los tipos y fechas de estas autorizaciones a nivel global, en bases de datos oficiales de las instituciones intergubernamentales encargadas de su registro: BCH, OCDE, Cibiogem, CERA.
5.”Acuerdo por el que se determinan Centros de Origen y Centros de Diversidad Genética del Maíz”. DOF: 02/11/2012. Y la “Norma Oficial Mexicana NOM-164-SEMARNAT/SAGARPA-2013, Que establece las características y contenido del reporte de resultados de la o las liberaciones realizadas de organismos genéticamente modificados, en relación con los posibles riesgos para el medio ambiente y la diversidad biológica y, adicionalmente, a la sanidad animal, vegetal y acuícola”. DOF – 3 Enero, 2014
6.Un caso, en términos de la LBOGM, es un cultivo determinado, con una combinación genética determinada, que se va a liberar en un lugar determinado.
7. LBOGM/ RLBOGM ERA
8. Por ejemplo, el estudio “Flujo de genes mediado por polen en condiciones reales de coexistencia”. Publicado por Messeguer y cols. 2006. Plant Biotec J. 4: 633 645
9. Sistema Nacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura
10. De la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM)
11. Gilbert N. 2013. A hard look at GM crops. Nature 497: 24-26.