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Martes, 7 de Septiembre de 2010.
En México
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EDITORIALAutor: José Luis Solleiro El Reglamento de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados es un hito indispensable para avanzar en la correcta estructuración de un marco regulatorio integral centrado en la protección del ambiente, la biodiversidad y la salud que, al mismo tiempo, constituye un incentivo claro a la innovación en el sector agroalimentario.
Es un hecho que el Reglamento permitirá que los interesados en el desarrollo y aplicación de la biotecnología moderna en la agricultura e industrias como la de alimentos y la protección ambiental, tengan certidumbre sobre los requisitos y plazos para el cumplimiento de las disposiciones de la Ley. Gracias a esta certidumbre, se genera un incentivo a las inversiones para el desarrollo y adopción de biotecnologías para tener cultivos y procesos industriales más productivos, de mayor calidad y ambientalmente más sustentables.
Es un acierto del Reglamento el que establezca procedimientos muy detallados en cuanto a la documentación que debe someter el interesado en obtener permisos o autorizaciones, los pasos que seguirá la autoridad competente y los tiempos máximos para trámites internos en el gobierno. Esto puede hacer que el sistema sea un tanto burocrático, pero también lo hace previsible en cuanto a requisitos y plazos, lo cual es requisito indispensable para que agricultores e industria puedan planificar sus inversiones en innovación.
Con el Reglamento se ha dado un paso muy importante hacia la innovación del sector agroalimentario, pero hay que continuar el trabajo para lograr el marco de política pública que haga que México efectivamente pueda hacer un uso sustentable, seguro y rentable de la biotecnología
En cuanto al cultivo de maíz, el Reglamento da cuerpo a la disposición de la Ley en el sentido de que debe haber un régimen especial de protección del maíz. Uno de los transitorios fija un plazo de dos meses para que se haga el Régimen, lo cual es el siguiente paso indispensable para que México supere la moratoria que se ha extendido por diez años y vuelva a realizar experimentación con los maíces genéticamente modificados que han tenido beneficios probados en otros países y con otros desarrollados por investigadores mexicanos que pueden ofrecer ventajas muy importantes como la mejora nutricional y la tolerancia a sequía.
El gobierno mexicano ha mostrado su voluntad de avanzar y responder a las demandas que le expresaron diversos grupos de agricultores y empresas para utilizar OGMs, como plataforma para mejorar su competitividad. Esperamos que esta voluntad se mantenga y que la evaluación de solicitudes de permisos y autorizaciones sea expedita, al ritmo que exige la competitividad internacional en los mercados agroalimentarios.
| | Desempleo ruralAutor: Por Rafael J. Alonso Urrutia, El Norte/ Reforma, Monterrey, N.L. Estos últimos días hemos estado leyendo en la prensa, sin entender y con algo de preocupación, cómo los econometristas han estado cambiando la llamada tasa de desempleo a la alta, una variable macroeconómica que adquiere un sentido microeconómico cuando nosotros mismos o alguien cercano no tiene empleo. Parece ser que sube y baja a capricho, como cuando la temperatura de un enfermo sube y baja y lo único que nos dice es que su estado de salud está un poco mejor o un poco peor, pero el enfermo sigue enfermo y esta enfermo de mucho tiempo atrás. ¿Porque hay desempleo? Nos preguntamos. Hay desempleo porque la planta productiva del país, sector industrial, comercio, servicios, producción primaria, no tienen la capacidad de absorber en actividades productivas a una buena parte de la población, impactando esta cadenita no sólo al desempleado sino a la economía del país como un todo. ¿Qué puede hacer el sector rural del país en este tema? Sin ayuda muy poco, pero con ayuda mucho. No ha pasado mucho tiempo que Bill Clinton estuvo en Monterrey y les dijo a un grupo de importantes líderes del sector privado: "Vuelvan sus ojos al mercado interno", en esta ocasión el señor Clinton fue sincero y tuvo mucha razón. El mercado interno de un país es la base sobre la cual descansa la economía del mismo. Nos permite ensayar y acceder a economías de escala que hacen a un país competitivo en los mercados internacionales, pero también, cuando es debidamente atendido, imparte justicia social a gran parte de la población del país. De los sectores de la economía es el sector rural el que presenta un costo menor al país para la creación de un empleo. Es donde un peso invertido reporta el más alto ingreso marginal. Es donde al país le cuesta menos un ciudadano. El costo por ciudadano es más barato en el sector rural que en las grandes metrópolis, en las que el costo unitario de los servicios ha aumentado desproporcionadamente. El sector rural de un país es un amortiguador social muy importante, cuando es debidamente atendido, mientras los demás sectores de la economía se vuelven capaces de absorber productivamente la población campesina que irremediablemente será urbana en el futuro. ¿Sabe usted cuántos jornales absorbe una hectárea de banano, papaya, hortalizas, invernadero? Yo tampoco sé este dato con precisión, pero en mis viajes por el campo mexicano me he dado cuenta que son muchos. ¿Sabe usted a cuantas personas puede sostener un pequeño rebaño de cabras con una pequeña integración vertical a producción de quesos? La respuesta nos la pueden dar esos menonitas que venden sabrosos quesos y galletas en la esquinas de nuestras ciudades. Un poco de educación, un poco de capacitación, un poco de inversión "joint venture" tienen en el sector rural un efecto multiplicador muy grande. ¿Qué les parecería a nuestros líderes del sector privado si los más de 30 millones de mexicanos que viven en el sector rural (más los campesinos que mal subsisten en los cinturones de miseria de nuestras ciudades y los que han tenido que abandonar sus tierras para emigrar al extranjero) tuvieran un módico poder de compra? Sería un mercado fabuloso que actuaría como catalizador de los demás sectores de la economía volviéndola más saludable y capaz de enfrentar los embates macroeconómicos internacionales. China, que nos tiene temblando a más de uno, según datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de Norteamérica tiene a un 62 por ciento de su población en el sector rural, son muchos chinitos con un pequeño poder de compra. La misma fuente nos señala que la producción de hortalizas per cápita de la China es un 50 por ciento mayor que la de Estados Unidos; pero al mismo tiempo las hortalizas, parte importante de la dieta en ese país, cuestan la tercera parte que en Estados Unidos. Tienen un ingreso per cápita promedio de dos dólares diarios, podemos deducir que les queden 50 centavos para comprar bienes y servicios; son muchos chinitos, son muchos tostones. Cuando Chile, hace algún tiempo, no podía ni mantener a los pocos habitantes que tiene ese país y era importador de productos agrícolas principalmente de Argentina, y se le acabó el dinero para seguir comprando alimentos, la necesidad lo obligó a voltear los ojos al campo. Como pudieron apoyaron la producción primaria, agroindustria, pequeña industria en el sector rural y ahora son ejemplo de país exportador, tienen el nivel de pobreza extrema más bajo de Latinoamérica y han experimentado una migración de la ciudad al campo desde mano de obra hasta profesionistas. Han hecho su campo vivible. Nuestros vecinos del norte también basaron su desarrollo en el campo. La primera industria se formó alrededor de los grandes lagos, en los márgenes de su envidiable "cinturón del maíz". Después se pudieron dar el lujo de desarrollar costosos paraísos agrícolas en California, Florida y el Valle del Río Grande en Texas, entre otros. Apoyaron y siguen apoyando a su sector rural que representa el 20 por ciento de la población y a sus agricultores que sólo representan el tres por ciento de la misma. Queriendo ser optimista, creo que todavía es tiempo de hacer grande nuestro sector rural, hacer vivible nuestro campo, que como ya vimos representa y seguirá representando una parte muy importante de nuestra economía. Espero que nuestros gobernantes y líderes del sector privado entiendan lo que en estas líneas le quiero transmitir, si no por justicia social puede ser por conveniencia, ambas opciones tienen un efecto muy similar. Así que mientras entiendo las variables macroeconómicas, si algún día las llego a entender, como entiendo las microeconómicas que nos impactan en el bolsillo, esperaré paciente a que esta semilla haya caído en tierra fértil y, como en el Evangelio, dé mucho fruto. | | SECCIÓN ESPECIAL- AgroBIOAutor: José Luis Solleiro Observaciones enviadas a la Comisión Federal de Mejora Regualtoria (COFEMER)
Observaciones de la industria generadora de la biotecnología agrícola representada por AgroBIO México, A.C. al Acuerdo por el que se establecen las disposiciones jurídicas relativas a la bioseguridad que forman parte del Régimen de Protección Especial del Maíz, necesarias para resolver las solicitudes de permisos de liberación al ambiente de maíz genéticamente modificado.
1. Sobre el Capítulo Primero.
El Régimen de Protección Especial del Maíz es un instrumento indispensable, de acuerdo con lo dispuesto por la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados y su Reglamento, para que México pueda avanzar en la realización de liberaciones de carácter experimental de maíces genéticamente modificados (GM). Estas liberaciones requieren la expedición de un permiso el cual se fundamenta en el análisis de riesgo que realice la autoridad competente. El Régimen debe considerarse la guía para evaluar las solicitudes de permiso de liberación de maíces GM.
La existencia de este instrumento representa el desarrollo del marco regulatorio necesario para que México termine la aplicación de una moratoria de facto que se ha extendido por diez años y que ha impedido la adopción responsable de una de las innovaciones tecnológicas más importantes para el aumento de rendimientos y reducción de costos e impactos al ambiente en el cultivo más importante.
En relación con el Artículo Cuarto, es pertinente llamar la atención sobre el hecho de que se pretende establecer una prohibición para el uso de maíces GM “que contengan características que impidan o limiten su uso alimentario”, sin que exista experiencia alguna en el país que sustente una resolución de esta naturaleza. La biotecnología moderna ofrece un conjunto de técnicas para aportar características novedosas a las plantas con el fin de hacerlas resistentes al ataque de plagas o malezas o a fenómenos como las temperaturas extremas, la sequía o la salinidad de los suelos. También se ha desarrollado la capacidad de potenciar la expresión de sustancias útiles para diversas industrias, constituyendo una excelente opción para generar cultivos de alto valor agregado que alcanzan precios muy atractivos para sus productores. Para el caso del maíz, nos referimos a la posibilidad de contar con excelentes insumos para la producción de plásticos biodegradables, biocombustibles y proteínas terapéuticas. Marginar a los productores mexicanos de la posibilidad de cultivar maíces de muy alto valor de mercado con base en juicios especulativos y sin que haya reporte alguno en la literatura científica que avale la prohibición referida, puede constituir un grave error. La ciencia basa su desarrollo y relevancia en la elaboración de hipótesis y su comprobación mediante la experimentación apegada a metodologías rigurosas. En este Artículo Cuarto la base científica está ausente y se parte de argumentos sin el debido fundamento.
En la exposición de motivos se refiere que los maíces GM para la elaboración de productos farmacéuticos pueden impedir o limitar el uso de los nuevos productos como alimento, lo cual es obvio, pues han sido desarrollados para otro propósito. Lo que se omite en este juicio es que las extensiones requeridas para producir insumos suficientes para extraer la sustancia terapéutica deseada son extremadamente pequeñas (apenas un par de hectáreas) y que dicha producción puede hacerse bajo condiciones extremas de bioseguridad, inclusive hacerla en invernadero. El precio del producto justifica incurrir en esos costos. ¿Porqué impedir que algunos productores mexicanos participen como proveedores de esta industria sin siquiera tener un estudio completo y serio que lleve a tal conclusión?
En el Artículo Sexto, la redacción es confusa, por lo que consideramos que debe mejorarse y, sobre todo, establecer claramente cuáles serían las disposiciones aplicables. El planteamiento de que se comparen los materiales GM con variedades y razas de maíz no GM es demasiado genérico. La práctica internacional recomienda dar atención al concepto de familiaridad y hacer las comparaciones solamente respecto de la contraparte convencional de la variedad GM.
2. Sobre el Capítulo Segundo.
El Artículo Séptimo establece la necesidad de que, en el sitio de liberación experimental y piloto “existan la infraestructura y las medidas de seguridad necesarias, que serán establecidas caso por caso; y que cuente con el personal capacitado”. Un enunciado tan genérico abre paso a la discrecionalidad por parte de la autoridad competente y, por ello, consideramos que debe especificarse el tipo de infraestructura, medidas de seguridad y personal capacitado.
3. Sobre el capítulo tercero.
En el Artículo Octavo, consideramos que debe especificarse el tipo de medidas a las que se hace referencia. Además, el concepto que se ha venido manejando en el mundo es el de establecer medidas que permitan la coexistencia entre diferentes sistemas de producción de maíz. Existe abundante literatura sobre coexistencia. En cualquier caso, solicitamos enfáticamente que se haga explícito que las medidas que establezcan SAGARPA y SEMARNAT deberán tener fundamento científico avalado por el mejor conocimiento disponible en la fecha de la decisión. No hacerlo así volvería a abrir espacios para la aplicación de medidas discrecionales en perjuicio del regulado.
4. Sobre el Capítulo Quinto.
Las medidas a las que se refiere el Artículo Duodécimo deben ser sustentadas científicamente y acordes con las mejores prácticas internacionales. Esto debe hacerse explícito en el texto.
5. Sobre la MIR.
Como observación general, llama la atención el que el análisis del impacto regulatorio se centre en una protección contra riesgos potenciales (algunos poco justificados), sin considerar los beneficios que puede implicar para la agricultura mexicana la adopción de maíces GM que han demostrado, en otros países como Argentina, España, Filipinas, Honduras y Sudáfrica que mejoran los rendimientos del cultivo, como resultado de un control fitosanitario muy superior, reducen los costos y el uso de agentes químicos. Además, el balance económico ha sido muy favorable en todos los casos, por lo que el productor capitaliza el beneficio y ésa es la razón principal de que continúe usando la tecnología. Por ello, el análisis de impacto debe ser completo.
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