“NECESITAMOS MÁS CIENCIA EN LA POLÍTICA Y MENOS POLÍTICA EN LA CIENCIA“

Publicado originalmente en: UN Periódico Digital

El profesor Richard J. Roberts, Doctor en Biología Molecular y Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1993, estuvo en edición 2018 de la Cátedra José Celestino Mutis de la Universidad Nacional. Este fue el diálogo con UN Periódico Digital.

¿Cuál es el núcleo del mensaje que ha traído a la Universidad Nacional?

Los organismos genéticamente modificados (OGM) son seguros, buenos y pueden ayudar a mitigar el hambre en el mundo, que, según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), cada día mata a 25 mil personas.

 

Pero, entonces, ¿por qué hay científicos y activistas sociales que se oponen al empleo de la ingeniería genética en la producción de alimentos?

Quizá porque no se entiende que se trata de algo seguro. No hay un solo estudio científico que nos presente evidencia de que hay algún peligro en el consumo de alimentos que se obtienen a partir de un cultivo genéticamente modificado. Por el contrario, hay alimentos de nuestra dieta actual que sí son dañinos luego de acudir a métodos de mejoramiento tradicional. En este caso, ¿por qué no se pide que se prohíba su consumo? Creo que estamos ante posiciones ideológicas, sin fundamento en la investigación científica.

 

¿Y qué decir respecto a la crítica de que el empleo de la ingeniería genética puede ampliar la brecha entre quienes pueden acceder a estos procedimientos y quienes no?

No hay por qué pensar que es un método exclusivo de multinacionales. Lo pueden usar los productores locales pequeños. Así está ocurriendo en África.

Los países que más han estado abiertos al empleo de la ingeniería genética para mejorar su producción agrícola legislan con frecuencia en situaciones que no favorecen a los productores locales. De nuevo vemos aquí que no es un problema entonces de ingeniería genética sino de política.

 

¿No hay un paralelismo entre el grupo de científicos que defiende los OGM y los que niegan el cambio climático?

En cierto sentido sí hay una similitud, en la medida en que hay oposición a causas de grupos activistas sociales. Sin embargo, sólo conozco a un científico que niega el cambio climático, cuya evidencia es contundente. Por el contrario, hay más de 120 premios Nobel que han dicho que no hay peligro de consumir transgénicos.

El cambio climático, además, nos afecta todos. La gente se morirá antes por el cambio climático que por consumir alimentos genéticamente modificados.

Pero entonces ¿Ud. y su familia comen alimentos transgénicos?

Por supuesto y lo haría aun más porque me encantan muchos de esos alimentos que no se pueden elaborar sin la presencia de determinados microorganismos como bacterias, levaduras u hongos.

La mayoría de los derivados de la leche, como el queso, la mantequilla o el yogur, son posibles gracias a la presencia de bacterias durante su procesado. Igual pasa con el vino y la cerveza, que también necesitan de microorganismos para su elaboración.

Recordemos que cuando se habla de OMG nos referimos a un método, no a un producto. Es una manera más fácil y rápida de hacer modificaciones a productos alimenticios. Pero estas modificaciones, como acabo de referir, siempre han existido.

Déjeme poner este ejemplo: cuando vemos a una persona con un vestido hermoso, no siempre nos preguntamos si el producto se hizo a mano o en una máquina. Nos fijamos es en la belleza del vestido.

 

Pero la elaboración artesanal, puede ser importante. Incluso un punto del debate alrededor de los OMG es ese que plantea el impacto que estos tienen sobre semillas ancestrales y métodos tradicionales de producción de alimentos.

Nadie está en contra de los métodos tradicionales. Lo que decimos es que si ellos no están logrando ofrecer suficiente comida en la actualidad para toda la población mundial, ¿por qué no intentar mejorarlos, sin que ello implique acabarlos?

Pensemos en el caso de una variedad de frijol que, a partir de una semilla transgénica, puede duplicar su producción. ¿No merece la pena ese tipo de intervenciones para mejorar la producción mundial de alimentos, sobre todo cuando tenemos graves problemas de hambre en ciertas zonas del mundo? Los países en vías de desarrollo necesitan una agricultura mejor, necesitan transgénicos.

Podemos afectar el cultivo, sin dañar sabores, nutrición o tradiciones.

 

Ud. recibió el premio Nobel de Medicina en 1993, ¿Qué idea tiene de la formación de la medicina en el mundo actual?

En todo elmundo nos están haciendo falta los médicos generales, pues muchos de los profesionales buscan especialidades en las que les paguen mejor. La idea del médico de familia ha ido desapareciendo pues en países donde predominan sistemas privados de salud, las empresas obligan a los médicoa pasar muy poco tiempo con sus pacientes.

 

Tanto en esos servicios de salud como en la investigación científica, ¿cómo lograr una mejor coordinación entre la financiación privada y la pública?

La respuesta está en buscar políticos y líderes que tomen decisiones sensatas, que no vayan sólo por lo público o sólo por lo privado. Ambos recursos son necesarios para mejorar la salud pública y para impulsar la investigación científica.

Lo que ocurre es que muchas decisiones públicas se toman en la actualidad con criterios exclusivos de rentabilidad económica.

Los políticos deberían acudir mucho más a las apreciaciones de la ciencia para aprender lo que es seguro y bueno y lo que, por el contrario, no lo es. Deberían impulsar la ciencia básica y deberían apoyarse en la buena ciencia para mejorar las políticas.

Lo repito por todos lados: necesitamos más ciencia en la política y menos política en la ciencia.

 

Ud. ha denunciado malas prácticas de laboratorios en el desarrollo de medicamentos que pretenden ser un negocio antes que beneficiar a la población, ¿no es algo contradictorio que apoye un método que para muchos está en tela de juicio precisamente por los intereses que en él pueden tener ciertos laboratorios?

Se ha pretendido erradamente plantear que los transgénicos y ciertas empresas son una misma cosa. Se nos olvida que la historia de la ciencia está llena de ejemplos que nos muestran que ciertas tecnologías pueden ser usadas erróneamente. Eso no nos puede llevar, sin embargo, a condenar a los laboratorios y a los miles de científicos que están haciendo un trabajo bastante razonable para mejorar los cultivos.

La idea del rechazo a los transgénicos ha logrado mucha audiencia porque estamos en tiempos en los que se impone la política del miedo. Debemos, más bien, actuar con base en la evidencia científica.