Son seguros

Los riesgos que pudieran presentarse por el desarrollo y la adopción de esta tecnología, están contemplados en diferentes instrumentos regulatorios a nivel internacional y nacional. En todos ellos se contemplan metas de protección relativos a la salud humana por el consumo de alimentos GM, a la fauna y la flora —la diversidad biológica o biodiversidad, y al medio ambiente. En los últimos años se han desarrollado nuevas disposiciones, técnicas experimentales y sistemas de registro y aseguramiento, que permiten un uso responsable y un manejo adecuado de los riesgos, que es materia de la bioseguridad.

Seguridad e inocuidad de los alimentos

fao logo

La incorporación o adquisición de atributos agronómicos, nutrimentales o de otro tipo en nuestros cultivos comestibles, plantea una serie de intenciones y estrategias para lograrlo. Diversas características se han conseguido a través de la domesticación de plantas silvestres y su posterior diversificación en razas, variedades y cultivares; las técnicas de mejoramiento genético convencional (fitotecnia) es actualmente la forma usual para movilizar y acumular atributos (y los genes que lo confieren) en tipos que poseen un “fondo genético” apropiado, lo que en conjunto se denomina el germoplasma de una especie. La inserción de genes de origen interno o externo —por medio de biotecnología moderna (ingeniería genética), es una derivación lógica, práctica y complementaria de los esquemas anteriores.

No obstante, cualquiera de estas nuevas combinaciones puede generar cambios inesperados que pudieran representar riesgos a la salud humana o animal, a la biodiversidad o al medio ambiente. Cuando se han generado nuevas variedades con el uso de ingeniería genética, utilizando la denominada “tecnología de ADN recombinante’” estamos en el ámbito de la bioseguridad de OGM, que está contemplada ampliamente en la legislación mexicana (verMarco regulatorio).

Los desarrolladores de cultivos GM realizan de antemano diversas pruebas para descartar los riesgos alimentarios y, previo a su posible liberación para cultivo, las autoridades sanitarias constatan y autorizan cada evento como seguro o inocuo, para su comercialización y el consumo humano, animal y procesamiento.

Autorizaciones sanitarias: inocuidad agroalimentaria

¿Qué es la inocuidad agroalimentaria? Desde antes de 1994, cuando comenzó la producción comercial de los cultivos genéticamente modificados y el consumo de los productos derivados de ellos en muchos países del mundo, ya se habían desarrollado un sinnúmero de estudios que han demostrado su equivalencia bioquímica que han descartado consecuencias nocivas para la salud humana o para animales del ganado, acuícolas o en ambientes terrestres (insectos, ranas, roedores, etc.).

oms MSOAlrededor del mundo y utilizando diversos métodos normalizados en referencias delCodex alimentarius, investigadores científicos de instituciones públicas y privadas y especielmente de agencias reguladoras, han evaluado durante varios años distintos tipos de alimentos derivados de cultivos transgénicos y han concluido que no existe evidencia consistente, repetible, significativa, acreditada o documentada científicamente, que demuestre algún efecto nocivo a salud humana derivada del consumo de alimentos transgénicos ni en el corto, ni en el largo plazos.

Desde hace dieciséis años y hasta la fecha, los organismos genéticamente modificados han sido sometidos a rigurosos análisis que determinan su seguridad a un mismo nivel o superior al de alimentos convencionales similares; este requisito es indispensable para su comercialización. Asimismo, dichos análisis son repetidos en cada país, en distintas agencias conforme a su normatividad. Un concepto importante es la equivalencia sustancial, por la que se descarta que —excepto por una o dos proteínas adicionales (entre otras 50 mil en promedio), producto del(los) genes recombinantes— no es posible encontrar nuevos componentes biomoleculares o niveles alterados del resto, utilizando métodos muy sensibles y normalizados.

Las proteínas nuevas expresadas por el o los transgenes introducidos, se analizan también en términos de su toxicidad, de su alergenicidad, o de su posible interacción o modificación de otros componentes, indicando que es insignificante o muy remoto el riesgo de algún efecto no intencional. Esto es equivalente a los posibles ‘efectos secundarios’ de cualquier alimento o medicamento en personas susceptibles.

Para mayor abundancia sobre este aspecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ambos organismos de las Naciones Unidas, avalan la seguridad de estos cultivos.

“Los alimentos GM actualmente disponibles en el mercado internacional han sido sometidos a evaluaciones de riesgos y es improbable que presenten más riesgos para la salud humana que sus contrapartes convencionales”.